EGOCENTRISMO

EGOCENTRISMO

 

En el principio fui “yo”

y todos mis pronombres posesivos,

mi casa ,mi pueblo, mi país,

mis amigos y mi hacienda, mi familia,

mis grandes rocas, aquellas

donde gravé palabras sobre palabras;

mis palabras.

Un día volveré desde el futuro, pensé,

para encontrarlas de nuevo.

Y volví; más no me sirvió de nada,

todo lo habían borrado

la lluvia, el viento y el musgo.

Sin embargo aun convivo

con los pronombres de antaño

cada vez más posesivos:

mi ignorancia, mi vejez, mis incertidumbres,

mis miedos, mi estupidez, mi egocentrismo.

Benjamín Fdez. 14-08-2017

LA ALBERCA

 

 

Tengo que empezar por decir que yo no sabía nadar. En aquellos veranos cortos de mi tierra, piscina, río, agua, eran sinónimo de fiesta, jolgorio, alegría contenida; y aunque aquello no era propiamente una piscina, sino una gran alberca para el riego, hacía las veces. Estaba construida de forma cuadrada sobre el suelo y a unos dos metros de altura. En dos de los lados volaban sobre el agua unas a modo de plataformas donde nos tumbábamos a secarnos al sol. Era una tarde más o menos calurosa del mes de Junio. Con un bañador prestado, alguna talla más grande de lo necesario, subí a la plataforma con otros compañeros; la estampa desde allí era espectacular; un agua clara, transparente y cristalina, quieta en aquel enorme estanque, nos daba la bienvenida. Pronto empezaron las zambullidas, y yo, impaciente como nadie, no podía ser menos. Me acerqué confiado hasta el borde de la plataforma y ¡zumba! Me lancé hasta el mismísimo centro de la alberca con un gran tripazo que me dejó el bañador en las corvas y la barriga colorada de por vida. Pero ¡ay!, una vez allí noté que los pies no llegaban al suelo. Con manotazos desesperados lograba sacar a duras penas la cabeza del agua. No sé el tiempo que pasó hasta que se dieron cuenta de que me ahogaba, solo recuerdo que salía de la alberca en volandas y tirando del bañador con una mano tratando de tapar mis vergüenzas. Todas mis vergüenzas.

Benjamín Fdez. 12-08-2017

Esos hilos de verdad que llevamos en la memoria (A. Cunqueiro)

 

Aun recuerdo aquellos días

de apasionados amores,

del cántaro que va a la fuente,

de la entrega de los cuerpos,

de dudas, miedos, confianza,

alegrías, sinsabores, en fin…La vida.

Esos tiempos tan lejanos

que se me acercan ahora

en tupida red tejidos

por los hilos de verdad

que me habitan la memoria.

Benjamín Fdez. 10-08-2017

 

POESÍA

POESIA

 

Hemos puesto en verso todas las metáforas,

las hemos dado vueltas,

las hemos retorcido.

Hemos agotado todas las hipérboles

de la fantasía.

Hemos cantado al sol, a la lluvia, al amor

Y a todas esas cosas,

pero…No hemos dicho nada.

Maldita será la poesía

si no es capaz de poner en el muro de la vida,

los ladrillos necesarios.

Benjamín Fdez. 6-08-2017

 

LA NIEVE

 

 

Todos los inviernos esperábamos con impaciencia a que llegara, y llegaba; invariablemente, antes o después, llegaba la nieve. Una buena mañana te levantabas, aterido abrías las contraventanas y veías el suelo blanco hasta donde te alcanzaba la vista. Alborozados y un poco nerviosos, volvíamos a la cama a acabar de desperezarnos en el calor y el abrazo del viejo colchón de lana. Después venía la fiesta. Un manto blanco de nieve virgen de unos quince o veinte centímetros se extendía por toda la vega.

Las manos desnudas, heladas, empezaban a moldear la primera bola, luego solo hacía falta hacerla rodar para que cogiera el volumen necesario. Y allí estaba el muñeco, grande, ventrudo, con los brazos cruzados en el regazo sujetando un grueso palo, égida de un dios salido del arcano. La nariz, postiza y grande, le daba el aspecto de un tótem legendario.

Estático y efímero, nos miraba desde su mundo de hielo como si reclamara un indulto que los primeros rayos de sol no le iban a conceder.

Benjamín Fdez. 6-08-2017

 

INCOGNITA

INCOGNITA

 

Una vez que la flecha

ha sido disparada,

no ha de volver al arco que la disparó.

Una vez que la fuente

lanza su agua peñas abajo,

quedará derramada para siempre,

no volverá jamás al manantial que la contuvo.

 

Ya sé que nunca podré recoger,

que nunca volverán a mí,

palabras que fui dejando

a su albur por los caminos.

¿Dónde habrán ido a parar?

Nunca sabré si han caído

en barbechos, sementeras o bardanas.

Benjamín Fdez. 3-08-2017

 

LA HUCHA

LA HUCHA

Cinco años tendría Pachín cuando le regalaron la hucha. Se la había hecho su padre con cuatro trozos de ocumen y representaba una casita con tejados a dos aguas. “Mira, Pachín, para que guardes el dinero” le dijo cuando se la dio “las rejas en las ventanas son para que no se te escapen las perras, que tienen la mala costumbre de acabar siempre en las mismas manos”. El niño recibió la hucha como si fuera un juguete; lo cogió y le dio vueltas para contemplarlo a placer. Vio la ranura en lo alto del tejado y miró a su padre como preguntando: ¿Y esto para qué? “¡Para que metas el dinero, Pachín!” Y le quedó bailando una pregunta más entre los dientes ¿Qué dinero? Pasaron los días y la hucha permanecía vacía encima del baúl. Las primeras pesetas vendrían por parte de un tío suyo que vivía en Madrid y había venido de vacaciones.”Toma, Pachín, para que te compres lo que quieras”. Las recibió en el puño como quién recibe un tesoro y pensó en la hucha y en el heladero que pasaba todos los días con su carromato de toldo floreado.

Solo una de las dos pesetas fue a parar a la hucha, que cayó por la ranura con un ruido sordo, como de piedra en honda sima. Algunas monedas más vinieron a hacerle compañía en sucesivos años y quedaron allí esperando la pátina del tiempo.

Pasados los años llegó a ser, en un gran banco, cliente preferente y cuando se dio cuenta de que, como otros muchos, había sido estafado, se acordó de su hucha y de las rejas en las ventanas y de las palabras de su padre:” Las perras tienen la mala costumbre de acabar siempre en las mismas manos”.

Benjamín Fdez.   1-08-2017

LA NORIA

 

 

Tapados los ojos, ciego, daba vueltas el caballo en un círculo sin fin. Caminaba solo alrededor de aquel pozo de frescos y húmedos abismos en la asolanada esquina de la huerta. Subían los cangilones cargados, con alegre chapoteo de aguas lustrales; vertían la carga en la reguera y volvían al pozo con estertores de chatarra vieja.

Un crío de edad indefinida con un desproporcionado sombrero de paja de ala ancha, miraba entretenido las vueltas infinitas del enorme percherón. Ya de mayor y en una ciudad lejana, recordaba aquella noria, remedo de su propia vida y se veía como aquel caballo de ojos tapados girando en un infinito círculo sin fin, en la rueda loca del préstamo y el consumo. Y veía el agua vertida en la reguera brillando al sol, como brillaba su propio sudor regando huertas ajenas.

Benjamín Fdez. 28-07-2017

LUCES EN LA NOCHE

 

 

En noche oscura, despejada,

con arrobado mirar contemplo el cielo

iluminado por viejas estrellas consteladas;

nombres de antiguos héroes

y hermosas heroínas, acotando el espacio

con el recuerdo de sus leyendas

y sus legendarias vidas.

Casiopea, Cefeo, Andrómeda,

El Boyero y Orión, el cazador

que con los perros a sus pies,

tensando el arco apunta

no sé qué pieza en la sideral llanura.

No confundáis el cielo y el espacio

con dioses y quimeras,

solo estarán ahí para alumbrarnos,

las míticas estrellas.

Benjamín Fdez. 54-07-2017

 

 

No es que me invada la melancolía, es simplemente la constatación de una realidad que ahora con la distancia empiezo a asimilar en toda su magnitud. Podría resumir mi vida como un continuo ir y volver, entrar y salir de casa de mis padres; un alejarme y un regresar de nuevo. Al final las ausencias resultaron mucho más largas que los regresos. No sé que tenía aquella casa; al entrar me invadía una extraña sensación, siempre la misma. Una fragancia intensa a niñez y juventud, a tiempo detenido que se mezclaba con el olor a jabón “heno de pravia” que mi madre escondía entre la ropa en los cajones. Con más de cincuenta años ya, aun lo miraba todo con los ojos de aquel niño que fui y cuyo rastro encontraba por todos los rincones.

Habrá que convenir con el poeta que: “Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar”.

Benjamín Fdez. 20-07-2017